El optimismo de los adolescentes podría protegerlos de la depresión

Según un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Melbourne y del Royal Children's Hospital de Australia, publicado por la revista “Pediatrics”, los adolescentes optimistas son menos propensos a la depresión que los pesimistas.

Para este estudio, se hizo un seguimiento durante 3 años de 5,634 adolescentes australianos de entre 12 y 14 años, evaluando sus niveles de optimismo en relación a sus emociones, conductas antisociales y consumo de drogas.

Los participantes llenaron cuestionarios en tres momentos distintos de la investigación, respondiendo preguntas sobre sus niveles de ansiedad, depresión, conductas antisociales (incluidas peleas con golpes, huir del hogar, realizar graffiti, conducir sin licencia, recibir suspensiones en la escuela) y consumo de sustancias.

También se les preguntó sobre sus pensamientos optimistas, sus habilidades interpersonales, incluido el relacionamiento con los demás, la resolución de problemas y situaciones negativas (enfermedades graves de familiares o amigos, dificultades económicas, conflictos con la ley, lesiones o suspensiones escolares), el ofrecer soporte emocional y hacerse valorar.

Resultados

Los investigadores encontraron que el optimismo se relacionaba favorablemente con la protección de la depresión, los más optimistas fueron un 50% menos proclives a manifestar los signos de la enfermedad. En tanto que los adolescentes que manifestaron menos optimismo, presentaron el doble de riesgo. Cuanto mayor era el optimismo demostrado, menor era el riesgo de depresión (los varones reportaron un riesgo menor en comparación con las niñas).

Según el doctor George Patton, líder del estudio, esto no significa exactamente que el optimismo sea necesariamente la causa de no padecer depresión, pero efectivamente hay una relación muy clara entre estos dos factores: mayor optimismo y menor riesgo de depresión. Mencionó, además, que habían encontrado que el perfil de los adolescentes más optimistas correspondía con el de aquellos que habían atravesado menor cantidad de experiencias negativas (muertes de seres cercanos, separación de los padres, experiencias traumáticas, etc.) a lo largo de su vida. Hay una relación muy estrecha entre el pesimismo y el comienzo precoz y acumulativo de eventos negativos.

Los efectos del optimismo en relación a la ansiedad, las actitudes antisociales y consumo de sustancias no fue significativo.

El rol de los padres

Los resultados de este estudio son significativos, especialmente para trabajar en la prevención de la depresión adolescente con los padres.

Según Patton, los padres pueden ayudar a sus hijos enseñándoles y guiándolos para resolver y manejar los conflictos. También recomienda que ante una crisis, los padres deben hablar con los adolescentes acerca de lo sucedió, ayudarles a poner las cosas en perspectiva y a ponerse en el lugar de los otros, para que puedan ver qué sienten.

Alec L. Miller, director del Montefiore Medical Center, señala que decirle a un adolescente en medio de una crisis que piense de manera positiva puede llegar a ser muy desfavorable. Pero los padres pueden intervenir hablándoles y diciéndoles que entienden lo que sienten y ofreciéndoles ayuda para evaluar la situación para ver si realmente es tan grave como parece y así se puede contribuir a que tengan una visión más optimista de lo sucedido.

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