Violencia en el noviazgo adolescente

La violencia de género es una problemática social preocupante que afecta, aproximadamente, a 1 de cada 3 mujeres a lo largo de su vida. Mucho se ha hablado sobre este tipo de maltrato en parejas de adultos y no tanto en lo que respecta a los adolescentes.

Lo cierto es que la violencia en el noviazgo adolescente es un fenómeno creciente del que, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, afecta a 3 de cada 10 adolescentes.

Si bien puede afectar tanto a adolescentes mujeres como hombres, lo cierto es que es más común en ellas.

El coordinador del área de Equidad en la Infancia y Juventud del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, México, sociólogo, Angello Baños Terrazas, define la violencia en el noviazgo adolescente de la siguiente manera:

Se trata de todo acto o conducta dirigida a ofender o humillar a otra persona, ya sea de manera física, verbal, con gritos e insultos; sexualmente se manifiesta a través de toqueteos permanentes sin consentimiento; de forma psicológica, se relaciona con conductas de desvalorización, y es de tipo económica mediante el control de los recursos.

Al igual que las relaciones tóxicas entre adultos, se enmarcan dentro de lo que se conoce como amor romántico, se enmascara detrás de los celos que, en primera instancia, se entienden como normales y consecuencia de ese amor.

Magaly Quintana, directora de la ONG Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), señala que el problema principal de la violencia hacia las mujeres es que está basada en una cultura machista:

Esta cultura enseña a los hombres determinados comportamientos y dentro de esos comportamientos está la agresividad, como una expresión de que si soy agresivo soy un gran hombre o me acerco al paradigma de un gran hombre entre más agresivo sea. Eso está inmerso en el imaginario de los hombres y por lo tanto esa violencia se refleja en sus primeras relaciones.

Quintana advierte sobre la cultura amorosa patriarcal que educa a las mujeres a aceptar cualquier cosa por parte de sus novios en nombre del amor.

Al respecto señala:

...mi novio me puede agredir, me puede maltratar porque la cultura que me han enseñado del amor es así y a pesar de todo lo tengo que amar.

Por su parte, Angello Baños Terrazas, explica:

La propia familia enseña desde la infancia a los niños a ser proveedores y a las niñas a ser amas de casa; el niño tiene pistolas y carritos mientras una pequeña juega con una plancha y ‘trastecitos para la comidita’. Esa asignación de roles y estereotipos para cada uno crea la inequidad sociocultural y las subsecuentes relaciones de poder entre sexos.

El noviazgo se muestra como terreno fértil para el surgimiento de la violencia que se ejercerá en el matrimonio, en el cual la mayoría de las veces prevalece la subordinación y la agresión hacia las mujeres.

La psicóloga Diana Díaz, coordinadora de atención telefónica de la Fundación Anar, en España, que ayuda a niños y adolescentes en riesgo, explica que la violencia en el noviazgo no necesariamente se presenta desde el comienzo de la relación.

Este tipo de relación empieza con mucho romanticismo. Él se muestra conquistador y seductor y cuando empiezan las coacciones, bajo un control voraz, ella ya está muy enamorada.

Tipos de violencia

  • Física: es el tipo de violencia más evidente por las marcas y daños físicos que deja en el cuerpo. Puede comenzar por pequeños empujones, tirones de pelo, pellizcos y terminar en grandes palizas e incluso en la muerte.
  • Psicológica: este tipo de violencia es una de las más difíciles de visibilizar ya que no deja huellas en el cuerpo. Se caracteriza por amenazas, humillaciones públicas, desvalorizaciones, descalificaciones, prohibiciones, manipulaciones.
  • Verbal: es un tipo de maltrato que comparte características con el emocional y psicológico. El maltratador utiliza palabras hirientes, menospreciantes para despreciar y desvalorizar a su pareja constantemente, en privado y en algunos casos también en público.
  • Sexual: ocurre cuando el maltratador fuerza a su pareja a mantener contacto sexual o utiliza el sexo para desvalorizarla o criticarla, por ejemplo decirle que no es lo suficientemente buena en la cama, o forzarla a mantener sexo sin preservativo.
  • Coercitiva : obligar a la pareja a realizar determinadas cosas que no quiere mediante amenazas.
    Instrumental: es un tipo de violencia indirecta en la cual se maltrata a algo o alguien muy preciado por la pareja. Por ejemplo familiares, amigos u objetos con valor sentimental.
  • Económica: el violento controla los recursos económicos de su pareja y de esa manera la mantiene presa, atada a no poder hacer nada sin que él lo sepa o autorice.
  • Digital: es el uso de tecnologías, que los adolescentes manejan mucho y bien, para violentar emocionalmente, verbalmente y psicológicamente a sus parejas.

Signos de violencia en el noviazgo adolescente

En la víctima:

  • Alteraciones en el humor.
  • Alteraciones del sueño.
  • Tristeza, llanto.
  • Cambios en su manera de comportarse según está con su pareja o no. Con el tiempo, como consecuencia de que la pareja no acepta y desaprueba sus amistades, comienza un ciclo de asilamiento cada vez más profundo que incluye alejarse de amigos, familia, relaciones sociales en general.
  • Baja autoestima e inseguridad: producto de la desvalorización que ejerce la pareja.
  • Cambios de ropa e imagen: estos pueden ser producto de que la pareja censura su manera de vestir y exige que modifique su forma de hacerlo, por ejemplo.
  • Termina su relación con la pareja, pero siempre vuelve a ella.

La psicóloga argentina especialista en niños y adolescentes Adriana Gallo, señala sobre el perfil del maltratado:

No existe un perfil único de persona maltratada. Sí existen ciertas características o conductas que suelen manifestarse como un denominador común a todas ellas. Son personas que por ejemplo, de a poco, se aíslan y comienzan a cerrar cada vez más sus círculos sociales. Incluso, suelen presentar baja autoestima, sensaciones de culpa, trastornos de ansiedad, depresión y temor. Se trata de personas sumisas que obedecen a lo que les dicen y no lo cuestionan.

La mayor parte de las personas maltratadas no se identifican como tales y comienzan un proceso de negación de la situación, lo que hace que persistan dentro de estas relaciones violentas. A esto se le suman otros factores como la baja autoestima, la culpa, la minimización de situaciones violentas y otras que realimentan constantemente el círculo tóxico y vicioso.

Generalmente, la persona que está siendo víctima del maltrato lo sufre en silencio porque ‘se cree merecedora del mismo’ y es ese sentimiento de culpabilidad lo que hace que fracase en pedir ayuda.

En el maltratador:

  • Cela y controla todo lo que hace su pareja, le impide tener amigos y relacionarse con familiares, compañeros y demás personas de su entorno social.
  • Desvaloriza, ridiculiza, descalifica a su pareja constantemente.
  • Revisa pertenencias, celular, e-mails, redes sociales de su pareja con la excusa de cuidarla y por los celos que le provoca que pudiera estar comunicándose con alguien más.
  • Fuerza a su pareja a hacer cosas que no quiere.
  • Amenaza con terminar la relación si su pareja no hace lo que quiere.
  • Se niega a hablar sobre los conflictos de pareja.

Cómo prevenir la violencia en el noviazgo adolescente

En general las conductas violentas no siempre son percibidas como tales ni por la víctima ni por el victimario, ya que están naturalizadas. Por ello, es importante enfocarse en la prevención y en la educación, en la construcción de otro tipo de relaciones, de otro tipo de relaciones donde el maltrato no tenga lugar.

Manuel Arturo Fallas, uno de los investigadores de un estudio realizado por la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), la Universidad de Salamanca y la Universidad de Cantabria de España sobre la temática de la violencia en el noviazgo adolescente, dice:

Debemos formar a nuestros adolescentes para que resuelvan los conflictos con diálogo y no con violencia.

Adriana Gallo, por su parte agrega:

...la prevención debe comenzar en la edad temprana, fortaleciendo la autoestima del niño y brindándole la confianza necesaria para que pueda comunicar todo aquello que le sucede y para que pueda hablar sin sentirse juzgado.

La psicóloga argentina Naya Rivero indica:

El primer paso siempre es hablar y escuchar sin culpabilizar y sin dar directivas. Debemos hacerles dar cuenta que existen otros tipos de relaciones para que ellos no naturalicen estos modos de tratarse. Es importante que padres y amigos no juzguen y culpabilicen sino, más bien, que puedan ponerse en el lugar del otro para poder ayudar.

Magaly Quintana, en tanto reflexiona:

Para poder construir nuevas relaciones en el noviazgo es fundamental tener un cambio que nos lleve a la construcción de una nueva cultura amorosa, que debería incluir relaciones más igualitarias.