Trastornos del espectro autista, Asperger
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Con anterioridad a su descubrimiento por el Doctor Asperger en los años ochenta, el síndrome de Asperger se trataba como un cuadro de autismo medio. Sus características similares y la falta de estudios científicos situaban a quienes sufrían este padecimiento, en la casilla de niños autistas.

Deficiencias de relaciones sociales, mala motricidad y patrones de conducta e interés ajenos a lo establecido, son algunas de las características que componen el perfil de un niño con este padecimiento.

Características que los niños con síndrome de Asperger

Si bien su aspecto externo es normal y presentan una evolución intelectual superior a la media, sus relaciones sociales se basan en comportamientos inadecuados y poco acordes con su edad.
Su capacidad intelectual y su lenguaje se ven mermados cuando se ven en la necesidad de relacionarse con los demás.

Frecuentemente se obsesionan con algún tema específico que capta su atención y, no es extraño que aprendan por sí solos y de una forma precoz sobre ese tema en particular.

Las relaciones sociales provocan, no sólo una merma considerable en sus capacidades, sino también un profundo dolor en el niño con este padecimiento. No logra comprender qué es lo que sucede y, lo que es más importante aún, no son capaces de mejorar la situación y revertirla para su propio beneficio.

Inadaptación constante y permanente

Si bien los niños que tienen este trastorno son niños nobles y con muy buenos sentimientos, la falta de adaptación con el entorno, habitualmente, genera hostilidad y agresividad como forma de defensa.

Aproximadamente entre tres y diez niños con edades comprendidas entre los 5 y los 16 años de cada 1.000, sufren este trastorno que es, principalmente masculino.

Las causas y características comunes

Si bien existe un alto componente de transmisión genética, en ocasiones, el trastorno se desencadena como resultado de un shock emocional. El tratamiento de los niños con síndrome de Asperger se establece tras un correcto diagnóstico que, conviene realizar de forma precoz para minimizar el impacto de la exclusión social en el niño.

Es muy habitual que se repitan unas pautas de comportamiento en los niños que padecen este trastorno y que pueden servir de guía a los padres.

Habilidad social y control de las emociones

Los niños con el síndrome de Asperger son niños que disfrutan la soledad o la compañía de los adultos. No les interesa en absoluto la competencia, el trabajo en equipo o los deportes. No son capaces de entender las reglas del juego y habitualmente caen en la frustración

No se muestran abiertos a salir de su casa, manifiestan rechazo por el colegio, los compañeros o las actividades en grupo.

Tienen conflictos para identificar sentimientos, presentan cuadros de rabietas muy por encima de lo normal, lloran habitualmente por cualquier situación y no son capaces de entender a las personas, lo que les provoca un gran dolor.

Comunicación

Es muy frecuente observar que los niños con este padecimiento no son capaces de establecer contacto visual al mantener una conversación con otra persona. No entienden el sarcasmo, la ironía ni los mensajes complejos. Habla muy fuerte y utiliza un lenguaje pedante y excesivamente protocolario.

Habitualmente parecen ausente y no muestran interés por situaciones novedosas que rompan su rutina.

Comprensión

En este sentido, los niños con síndrome de Asperger no son capaces de comprender una pregunta, tampoco entienden una crítica y no saben dimensionar ni aceptar las normas de orden social.

Tiene una memoria extraordinaria, específicamente para los números y las ciencias, aprenden a leer solos y tiene un sentido del humor extraño y poco comprensible.

Movilidad

Su motricidad es muy limitada, no tienen destreza y presentan dificultades de aprendizaje a la hora de vestirse o calzarse. Adicionalmente, el contacto físico con otras personas les provoca rechazo así como los sonidos provenientes de los aparatos eléctricos. Se agitan cuando están asustados y son muy propensos a desarrollar tics nerviosos.

Diagnóstico

Debido a su reciente descubrimiento, son pocos los profesionales especializados en el diagnóstico y tratamiento de este síndrome y es muy habitual que se diagnostique erróneamente confundiéndolo con el autismo.

Es imprescindible establecer un diagnóstico precoz que frene las tendencias antisociales y que no empeore la autoestima, la angustia o el fracaso escolar permanente.

Tratamiento

El tratamiento del síndrome de Asperger se realiza en conjunto por el triángulo conformado por padres-educadores-médicos. Las pautas del mismo, se centran en:

  • Preparar al niño para cualquier cambio en su rutina
  • Flexibilidad en el plan a acometer
  • Los profesores deben estar atentos a las áreas de interés aportando enseñanzas concretas dentro de las mismas
  • La recompensa es la clave para incrementar la autoestima alentar al niño
  • Es conveniente desterrar el enfado o la autoridad ya que este tipo de niños no entienden estas conductas

No existe una medicación específica para este trastorno, si bien en ocasiones, la depresión o la falta de concentración inherentes al trastorno se contrarrestan con tratamientos prescritos únicamente por el médico tratante.

Conclusiones

El síndrome de Asperger es tratable y se puede corregir, estén atentos a las primeras señales de que algo no funciona correctamente, el diagnóstico precoz no solo incrementa las posibilidades de éxito sino que, lo que es aún más importante, reduce el tiempo de sufrimiento del niño.

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