Conducto arterial persistente

Afección común en bebés prematuros y bebés problemas cardiacos congénitos…

Conducto arterial persistente

Se trata de una afección en la que el conducto arterial (vaso sanguíneo que permite que la sangre circule alrededor de los pulmones del bebé) no se cierre. Cuando el bebé nace los pulmones se llenan de aire y el conducto arterial no es necesario por lo que se cierra (generalmente un par de días después del nacimiento).

Esta afección hace que se presente un flujo anormal de sangre entre la aorta y la arteria pulmonar, los dos vasos sanguíneos que transportan la sangre desde el corazón.

Causas

El conducto arterial persistente afecta más comúnmente a niñas y es más frecuente en los bebés prematuros, los que tienen problemas cardiacos congénitos (estenosis pulmonar, síndrome del corazón izquierdo hipoplásico, transposición de los grandes vasos) y los que padecen síndrome de dificultad respiratoria neonatal.

Factores de riesgo

  • Madre con rubéola durante el embarazo
  • Trastornos genéticos como el síndrome de Down

Síntomas

Cuando el conducto arterial persistente es pequeño, puede no causar ningún tipo de síntomas. Pero cuando los hay pueden incluir:

  • Malos hábitos alimentario
  • Dificultades respiratorias
  • Cansancio
  • Respiración acelerada
  • Pulso acelerado
  • Sudoración al alimentarse
  • Retraso del crecimiento

Tratamiento

Cuando no hay algún otro defecto cardíaco, generalmente el objetivo del tratamiento es cerrar el conducto arterial persistente. Si el bebé tiene otras anomalías cardíacas, mantener el conducto arterial persistente abierto puede salvar la vida del bebé. Para evitar que se cierre puede utilizarse un medicamento.

En algunas ocasiones el conducto arterial persistente puede cerrarse espontáneamente. En los bebés prematuros, generalmente, se cierra en los primeros años de vida y en los bebés nacidos a término en las primeras semanas.

En caso de ser necesario tratamiento, el ibuprofeno o la indometacina son en general la primera alternativa. La medicación puede funcionar bien en algunos bebés recién nacidos y causar pocos efectos secundarios. Cuanto más tempranamente se comience con el tratamiento, mayor será el éxito del mismo.

En caso de que dichas medidas no funcionen o no puedan realizarse, puede ser necesario un procedimiento médico.

En el procedimiento llamado cierre transcatéter, es empleado un tubo hueco y delgado puesto en un vaso sanguíneo. Es introducido un espiral de metal pequeño u otro dispositivo de bloqueo a través del catéter hasta el lugar del conducto arterial persistente. Con ello se bloquea el flojo sanguíneo a través del vaso. Con estos espirales puede evitarse la cirugía.

La intervención quirúrgica puede ser precisa cuando el procedimiento del catéter no funcione o no pueda usarse por el tamaño del bebé u otras causas. La cirugía consiste en una incisión pequeña entre las costillas para repara el conducto arterial abierto.

Pronóstico

Cuando un conducto arterial y persistente permanece abierto, el bebé puede desarrollar síntomas cardíacos. Los bebés que presentan conducto arterial persistente más grande, podrían presentar problemas cardíacos como hipertensión arterial en las arterias de los pulmones, insuficiencia cardíaca o infección en el revestimiento interno del corazón.