La visita al dentista del nino

Aproximadamente 6 de cada 10 niños de menos de 6 años tienen caries. La prevención es fundamental, una buena higiene bucal y controles odontológicos regulares son la clave. Sin embargo, ir al dentista no es precisamente el programa más divertido para los niños y con frecuencia suelen poner bastante resistencia a la consulta.

Los expertos recomiendan llevar a los niños por primera vez a la consulta a cumplir el año, de modo que comiencen a familiarizarse con la higiene bucal. Y así durante estas primeras visitas de control, donde no se les realiza ningún tratamiento, ellos establecen una relación de confianza con el odontólogo y no le toman miedo.

Recomendaciones para ir al odontólogo con el niño:

  • Explicarle al niño que van a ir a ver al dentista, contarle que revisará su boca y sus dientes y establecer una especie de juego de roles en el que uno es el paciente y el otro el profesional para que se familiarice y tome confianza
  • Programar la consulta a temprana edad así evitar que cuando se llegue a ella exista algún problema que requiera tratamiento y en consecuencia el niño asocie al dentista con una experiencia traumática o que se predisponga mal por experiencias contadas de otros niños
  • Jamás mentirle al niño diciéndole que se lo llevará a otro lugar, ya que con ello solamente se logrará predisponerlo mal y relacionar al dentista con algo malo
  • Evitar transmitir miedos y temores propios
  • Evitar los comentarios del tipo: “No te va a doler”, “No tienes que llorar”, etc., sólo lo predispondrán mala
  • Si el dentista lo permite, quedarse al lado del niño mientras este lo revisa para acompañarlo y darle seguridad
  • Luego de la primera consulta, lo ideal es que los padres esperen en la sala de espera, de modo que el dentista pueda manejar él la situación y ganarse la confianza del niño sin intermediarios
  • Si el niño se comporta adecuadamente en la consulta, felicitarlo a la salida. Pero si no es así, evitar regañarlo ya que con ello sólo se fomentará aún más la asociación del dentista con una mala experiencia. En vez de regañarlo abrazarlo y contenerlo
  • Las visitas regulares al dentista son la mejor forma de prevenir problemas bucales y además una buena manera de que si alguna vez el niño necesita de un tratamiento más invasivo y que pueda provocar algún dolor, ya está familiarizado. De lo contrario, si el primer acercamiento es directamente para arreglar una caries, por ejemplo, la experiencia inicial será con la parte más fea de ir al dentista y luego será muy difícil revertir esa primera imagen
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