conducir en el embarazo
Foto cortesía de PixelPlacebo - Flickr.com

El embarazo contrariamente a lo que se creía antiguamente, es una etapa en la vida de una mujer en la que puede continuar con su vida habitual, sus actividades cotidianas siempre y cuando se trate de una gestación que trascurra con normalidad y sin ninguna complicación. Por lo cual, mientras no exista una indicación de reposo o alguna indicación específica del médico que contraindique que la mujer conduzca, no hay nada que impida que lo siga haciendo como antes.

De todos modos hay que hacer algunas puntualizaciones con respecto a la mujer embarazada al volante y para ello se deben tener en cuenta los trimestres en que se divide el embarazo:

  1. Primer trimestre
  2. Durante el primer trimestre, manejar no implica ningún problema desde lo físico, ni para la madre ni para el bebé. Sin embargo, los riesgos en estas primeras semanas son que ante un accidente de tránsito, por más leve que sea se produzca un aborto espontáneo.

  3. Segundo trimestre
  4. En el segundo trimestre los riesgos más grandes al sufrir un accidente son: Hemorragia transplacentaria, desprendimiento de placenta, entre otros. Se recomienda además, que la futura mamá no permanezca mucho tiempo sentada, ya que el útero ejerce presión sobre las venas que llevan la sangre a los miembros inferiores. Se aconseja, evitar los viajes largos y en caso de tener que hacerlos de todos modos, detenerse frecuentemente (cada, aproximadamente, 2 horas) para descansar y estirar las piernas.

  5. Tercer trimestre
  6. Durante el tercer trimestre hay grandes posibilidades de que tras un accidente de tránsito se desencadene el parto prematuro en las 48 horas siguientes al mismo, con todos los riesgos y complicaciones que esto implica. En esta etapa se aconseja que por el volumen del útero, la mujer embarazada viaje, para mayor comodidad en el asiento trasero del vehículo.

Factores del embarazo que pueden influir negativamente en la conducción

  • Las mujeres embarazadas están más somnolientas que habitualmente, el sueño es una de las principales características de este período y ello puede ser la causa de una negligencia que desemboque en un accidente de tránsito
  • Las alteraciones en el nivel de azúcar en sangre o los bajones y subidas de presión, también característicos del embarazo, pueden ocasionar falta de concentración, distracciones, o problemas de visión que produzcan un accidente de tránsito
  • Los edemas, hinchazón de piernas, pies y calambres, sobre todo en los últimos meses del embarazo, pueden resultar incómodos al momento de conducir un vehículo

Algunas recomendaciones

  • Utilizar siempre el cinturón de seguridad, preferentemente el de tres puntas (hay datos muy fuertes que demuestran que las lesiones importantes se reducen en un 50 % con este tipo de cinto), para preservar al bebé de sufrir algún golpe que pueda dañarlo o provocarle la muerte
  • Se aconseja colocar el cinturón de seguridad con la cinta de arriba por medio de los senos y la de abajo por debajo del vientre, jamás por encima del mismo ya que la presión podría resultar perjudicial
  • Si el auto posee airbag, no es necesario desactivarlo, ya que está comprobado que protege tanto la vida de la madre como de su bebé, es suficiente con correr el asiento un poco más atrás de lo habitual, que el pecho de la mujer, quede, aproximadamente, a 30 centímetros del volante
  • Aunque el auto no tenga airbag, se aconseja aumentar la distancia entre el asiento y el volante
  • Evitar las maniobras my bruscas ya que pueden favorecer las náuseas
  • No manejar por más de 6 horas sin descansar regularmente para estirar las piernas, ir al baño, etc
  • Luego del parto, se aconseja dejar pasar, aproximadamente, 3 semanas si el parto fue normal y 6 si fue por cesárea para volver a manejar
  • En caso de sufrir un accidente de tránsito, aunque no sea de significación y no haya motivo aparente para consultar al médico, siempre es preciso hacerlo a fin de que este constate que el bebé está bien
  • Siempre consultar al médico antes de hacerlo, porque cada caso es único y particular y sólo él es quien puede determinar cuál es el mejor momento

El embarazo no es en sí mismo un impedimento para que la mujer maneje, sin embargo, los riesgos en un accidente de tránsito son mayores, ya que se podrían perder dos vidas no sólo una.

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