Los ejercicios de Kegel fueron ideados por el doctor Alejandro Kegel. Su objetivo era que las pacientes que sufrían incontinencia urinaria, fortalecieran los músculos del suelo pélvico, a través de la contracción y relajación reiterada de los músculos de esta zona (pubocoxigeo) y mejoraran su problema.

Estos músculos son el sostén de la parte inferior abdominal y el apoyo de la vejiga, el útero y el intestino. Se debilitan, entre otras cosas, por el envejecimiento, los partos, la obesidad, grandes esfuerzos físicos, etc. Este debilitamiento puede inducir la aparición de prolapso (de vejiga o útero), incontinencia urinaria, fecal y problemas sexuales.

El ejercicio repetido y constante de los músculos pélvicos por 5 minutos diariamente, mejora notablemente estos trastornos, contribuye a que los órganos de la pelvis no se debiliten, mejora ciertas disfunciones sexuales, otorga mayor placer sexual y facilita el parto y el post parto.

En los embarazos, muchas veces el peso que ejerce el bebé en la vejiga produce incontinencia urinaria por lo cual la realización de los ejercicios de Kegel, suele ser una solución a este problema. Además, el fortalecimiento de los músculos de la zona pélvica, minimiza el riesgo de desgarros al momento del parto y facilita la recuperación de los músculos vaginales después del mismo.

Estos ejercicios pueden ser practicados por todas las personas, a cualquier edad, sin importar su estado físico. Se pueden realizar en cualquier lugar y circunstancias, no hace falta ni una vestimenta ni un ambiente determinado. La idea es las futuras mamás que en cualquier momento del día y en cualquier sitio, se tomen unos minutos para practicarlos y disfrutar de los beneficios que los ejercicios de Kegel tienen para las embarazadas.

Algunas pautas para la realización de los ejercicios de Kegel

Lo primero antes de empezar con los ejercicios, es identificar y localizar dónde están los músculos del suelo pélvico. Para ello, una manera sencilla es sentarse en el inodoro comenzar a orinar, cortar la orina voluntariamente y retomarla. De este modo se localizan los músculos de esta zona. Una vez que están bien localizados estos músculos, es importante relajarse y concentrarse en ellos para realizar los ejercicios.

Apretar fuerte los músculos del suelo pélvico y mantenerlos contraídos antes de toser, estornudar, levantar peso o saltar es una práctica fundamental, que ayuda a que disminuyen las pérdidas accidentales de orina por estas causas.

Dos formas de hacer los ejercicios

Lentamente

Consiste en contraer los músculos de la zona pélvica manteniendo la contracción por 5 segundos y soltando lentamente, en una serie de 10 repeticiones 3 veces al día.

Rápidamente

Consiste en contraer y relajar de forma rápida, en una serie de 10 repeticiones, 4 veces al día y aumentando progresivamente hasta llegar a las 50 repeticiones.

Lo primero que debe hacer es preguntarle al ginecólogo si puede hacer estos ejercicios en su caso particular. Al comienzo a la embarazada le va a costar localizar y mantener la contracción, ya que requiere de un gran esfuerzo. Sin embargo, lentamente los progresos se empiezan a apreciar y se consigue contraer con más facilidad y por más tiempo. Si los ejercicios se hacen correctamente, se siente un tirón en la zona de la pelvis y al colocar un dedo en la vagina se percibe como los músculos se contraen.

Es muy importante ser constante y disciplinada en la práctica de estos ejercicios. En un máximo de 12 semanas se aprecian las mejorías, la vagina se estrecha y no se pierde orina ni al reír, toser o hacer esfuerzos. Esta es una actividad muy simple, inocua, que sólo requiere de algunos minutos al día, pero que redunda en importantes beneficios para toda la vida. Comience por consultar con su médico acerca de esta práctica.

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