Busqueda de la felicidad
La estabilidad de la existencia es un estado ideal buscado por la mayoría de los seres humanos

El título de esta reflexión es en sí mismo, un claro exponente de la riqueza del lenguaje y principalmente, la definición perfecta de la búsqueda de la felicidad.

En ocasiones nos planteamos si los acérrimos defensores de las Leyes Universales tienen razón al afirmar que las mismas, son leyes físicas, científicamente comprobables y que los seres humanos tenemos la capacidad de condicionar lo que nos sucede con el poder de la mente; la actitud o si por el contrario, la vida es un devenir constante y cíclico en los que los momentos de estabilidad, paz, armonía, equilibrio y felicidad, se suceden con los dolores, las pérdidas, las frustraciones y los puntos de quiebre.

Quizá lo que sucede es una mezcla de ambas situaciones y la clave radica en el establecimiento de una actitud mental óptima para enfrentar los diferentes ciclos vitales por los que sin duda, debemos transitar a lo largo de nuestras vidas.

La actitud, no siempre funciona por sí misma

¿Cuántas veces hemos deseado que suceda un hecho?... el deseo es fuerte y las proyecciones también los son, pero… se ha planteado si sus acciones son consecuentes con sus deseos. La pregunta ¿Qué trabajo realizo yo para lograr aquello con lo que sueño? Adquiere una importancia vital en la búsqueda de la estabilidad y la felicidad, ya que, sea defensor o detractor de la metafísica, parece claro que nada llega por sí mismo si no va acompañado de acciones encaminadas a la consecución del objetivo.

Actitud y proactividad, determinantes en la búsqueda de la estabilidad

Claro, todos hemos tenido la posibilidad de vivir momentos en los que a pesar de una actitud positiva y a pesar de haber realizado todas las acciones necesarias para lograrlo… el deseo no se materializa.

Aquí entra la fusión entre las teorías metafísicas y los ciclos inherentes al discurrir de la vida. Estos son los momentos de quiebre, constantes y presentes en todas las vidas, momentos en los que la estabilidad adquiere un matiz efímero, transitorio y temporal; momentos en los que la vida requiere la toma de decisiones, los nuevos comienzos y los nuevos puntos de partida hacia la consecución de un nuevo ciclo estable y feliz….

El transitar no es sencillo, la vida esta compuesta por multitud de situaciones que no dependen de la actitud ni las acciones, sino de factores externos que caen como un meteorito sobre la paz de nuestras vidas, haciendo pedazos todo lo que nos rodea y dejándonos enfrentados en un escenario de ruptura que requiere comenzar de nuevo.

Los maestros orientales, los expertos en medicina del alma y técnicas tradicionales que supeditan la salud física al estado mental de las personas, no establecen que el equilibrio, la armonía y la felicidad sean –una vez que se logran- para siempre, sino que aportan las claves y herramientas para lograrlas siempre… de nuevo tras un punto de quiebre, tras una ruptura.

Un día… el equilibrio familiar logrado, la estabilidad laboral alcanzada durante años, la situación económica estable y consolidada, o el desarrollo pleno de los hijos… comienza a cambiar, una mañana algo sucede y nos sitúa ante una nueva realidad, una realidad inesperada, dolorosa y desgastante de la que no podemos escapar.

Conclusiones, efímera si... pero siempre alcanzable

Aceptar las realidades que se presenten en nuestras vidas y partir del hecho que no son invariables, mirando hacia adelante para analizar las opciones de las que se dispone en ese nuevo escenario y la forma de optar por la más acertada… es el camino más efectivo para lograr un nuevo ciclo de estabilidad… aunque no olvidemos que ésta, la estabilidad de la vida… siempre es efímera.

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