Depresion

Existen enemigos mucho más feroces que, silenciosamente van mermando las capacidades físicas y mentales de las personas. Estas enfermedades que se pusieron de moda a finales del siglo XX y que han vivido su momento de esplendor con la llegada del siglo XXI y, principalmente, con la crisis económica global, tienen su origen en el sistema nervioso y, principalmente, en su capacidad de atentar contra el equilibrio emocional y su estrecha relación con las dolencias físicas y las alteraciones mentales.

El estrés

Si bien es cierto que, existen fases iniciales en los que el estrés, la tensión y el estado de alerta pueden ser beneficiosos, en el ámbito profesional como método activo de productividad, lo cierto es que si se convierte en un estado permanente y prolongado en el tiempo, puede dañar la salud de la persona gravemente.

Depresión

Si bien la depresión es una enfermedad tipificada en psicología, lo cierto es que el siglo XXI ha convertido a este término en una definición de uso común. En un escenario conflictivo en el que la persona se sienta vulnerada, acorralada o enfrentada a un proceso doloroso que cause algún tipo de shock traumático, los síntomas que se generan se catalogan bajo el paraguas de la depresión.

Ansiedad

Muy similar al estrés pero con manifestaciones físicas distintas, mientras el estrés provoca –generalmente- alteraciones del sueño, problemas de índole sexual, migraña, etc. la ansiedad tiene su manifestación más clara en las alteraciones cardiacas, palpitaciones, falta de aire, dolor en el pecho, etc.

Provocada por un exceso de adrenalina que incrementa la presión arterial que, si se convierte en un estado permanente y no se emplean técnicas que ayuden a controlarla, podría derivar en la muerte.

¿Por qué se producen y, que es lo que sucede?

La espiral podría seguir la siguiente secuencia.

  1. La persona se ve enfrentada a un problema para el que no puede poner una solución inmediata, lo que genera un sentimiento de impotencia y ahogo
  2. Los efectos colaterales del problema no tardan en aparecer, encontrando a la persona aun en estado de shock y con la lucidez mermada por el exceso permanente de adrenalina que impide el descanso
  3. La situación de alteración y tensión constante se prolonga en el tiempo y la persona tiene que enfrentarse a una situación que es completamente nueva y con la que tiene que aprender a vivir, por lo que la aceptación es necesaria para enfrentar el problema de forma sana
  4. si no se produce la aceptación y se logra alcanzar el equilibrio necesario para enfrentar el problema fríamente, los problemas físicos comienzan a presentarse y sucederse complicando aún más el escenario global de la persona

¿Cómo revertirlas?

Existen numerosas terapias encaminadas a lograr establecer un resorte interno que se active en momentos de tensión, estrés, ansiedad y/o depresión que equilibren a la persona y se establezca el control de la mente sobre las emociones.

Adicionalmente, todos podemos desarrollar esas técnicas, aprendiendo a recocer el estado en el que nos encontramos cuando nos enfrentamos a un problema, qué sucede en nosotros, con nuestra voluntad. Aprendiendo de otras ocasiones anteriores que, la solución a los problemas parte de la aceptación de un escenario nuevo, única alternativa para encontrar las oportunidades inmersas en él y aprender a distinguir el aspecto positivo que, a pesar de todo, tiene nuestra vida.

Conclusiones

El procedimiento del control de las emociones o la pérdida de control de ellas no es una labor sencilla, requiere de un esfuerzo consciente y activo en el que pararse, analizar e intentar modificar una respuesta dañina ante un problema o estímulo, es el objetivo que hay que perseguir.

Si cree que no va a poder sobrellevar el problema por usted mismo, si conoce su respuesta en situaciones previas y no se siente capaz de controlarlo, acuda cuanto antes a un especialista. La solución a las enfermedades del Siglo XXI que escenarios de pérdidas globales han convertido en enfermedades de moda, será más rápida y eficaz cuanto antes de acometa.

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