Audiometria
Foto cortesía de hospital.unoeste

¿Qué es la pérdida de audición?

Es la disminución en la capacidad auditiva y de diferenciación de los sonidos. Es uno de los defectos congénitos (que están presentes desde el nacimiento) más frecuentes, que afecta alrededor de 12.000 bebés anualmente en los Estados Unidos. La pérdida de la audición puede estar desde el nacimiento o desarrollarse en la infancia o incluso en la edad adulta.

Causas de la pérdida de la audición

  • Genéticas

  • Se denominan genéticas, cuando las causas de la pérdida son de índole hereditaria. Aproximadamente el 33% de las causas de pérdida de audición en bebés son de origen genético. Entre ellas pueden ser:

    • Sindromáticas: Es cuando un rasgo de un grupo de anomalías congénitas se producen conjuntamente
    • No sindromáticas: Es cuando se produce una anomalía congénita aislada. La mayoría de estos casos son a causa de la mutación genética del gen denominado Connexin
  • No genéticas

  • Un tercio de los casos se deben a causas no genéticas. Enfermedades o lesiones que se produjeron previamente, en el momento o después del nacimiento. Alrededor de un 90% de los niños que nacen con problemas de audición son hijos de padres que no tienen problemas auditivos pero que transmiten este trastorno al ser portadores del gen resecivo.
    Entre los factores no genéticos que provocan pérdida de audición están:

    • Enfermedades o lesiones durante el embarazo
    • Son la causa de entre un 5 y 10% de los casos, entre ellas:

    • Enfermedades o lesiones posparto
    • Son la causa de entre un 10 y un 20% de los casos, entre ellas:

      • Golpes en la cabeza
      • Infecciones en la niñez (meningitis, varicela, sarampión pueden causar la pérdida auditiva definitiva)
      • Infecciones de oído como la otitis pueden provocar la pérdida auditiva transitoria o definitiva si no se trata a tiempo
      • Determinados antibióticos como ser la estreptomicina o similares, pueden provocar problemas en la audición del niño

    Las causas del otro tercio de los casos de pérdida auditiva en bebés y niños, se desconocen.

    Señales de pérdida de audición en bebés y niños pequeños

    • No inquietarse o sobresaltarse cuando hay ruido muy fuerte, un estruendo, etc
    • No voltear la cabeza hacia quien habla o no imitar sonidos luego de los 6 meses
    • No balbucear a los 9 meses
    • No pronunciar palabras simples al 1 y medio
    • Utilizar la gestualidad en vez del lenguaje hablado para expresar deseos y necesidades

    Señales de pérdida de audición en niños más grandes

    • Demorar más que los otros niños de su edad en utilizar el vocabulario
    • Dificultad para comprender lo que dicen cuando hablan muy alto o muy bajo
    • Habitualmente hay que pedirle que repita lo que dijo
    • Escuchar la televisión, la radio o música a un volumen muy alto
    • Se muestran distraídos y presentan dificultades de aprendizaje

    Generalmente son los padres los primeros en detectar la pérdida auditiva de los niños. Lamentablemente, la mayoría de los casos de pérdida congénita no se detecta hasta los 2 o 3 años, lo cual dificulta el tratamiento, ya que lo recomendable es empezarlo lo antes posible

    Estudios de detección temprana de la pérdida de audición

    Sin la realización de estudios o análisis que detecten la pérdida auditiva es muy difícil descubrirla antes del año de vida, con lo cual al no haber estimulación de los centros auditivos del cerebro, resultan afectadas la maduración y el desarrollo auditivo y puede producirse un retardo en las habilidades del lenguaje.

    Por ello, diversas organizaciones vinculadas con la salud como la Academia Americana de Pediatría (AAP) y los centros para el Control y Prevención de Enfermedades, aconsejan la realización de pruebas de detección de la pérdida auditiva a recién nacidos (antes del primer mes).

    A los bebés recién nacidos se les realizan dos pruebas (OAE –Prueba de emisiones otacústicas- y AABR –Prueba de respuesta evocada del tronco cerebral-) que miden la reacción de estos a los sonidos. Estas duran aproximadamente entre 5 y 10 minutos, no duelen y pueden efectuarse mientras el bebé duerme.

    En la prueba OAE se le pone un micrófono en el oído que va conectado a una computadora y que manda sonidos al oído registrando en ella la respuesta. En la AABR, se mandan una serie de sonidos al oído por medio de unos audífonos y se colocan unos censores en la cabeza que van conectados a una computadora, midiendo como las ondas cerebrales responden a los sonidos.

    Si el bebé no pasa alguna de estas pruebas, en una primera instancia se realizan nuevamente y en segunda, se lo deriva a un especialista en audición (otorrinolaringólogo o audiólogo) para que haga pruebas más complejas y amplias que permitan identificar si realmente ese bebé tiene pérdida de audición.

    Tratamiento

    Los bebés con pérdida auditiva congénita deberán empezar el tratamiento antes de los 6 meses, ya que según indican algunos estudios, los niños que reciben tratamiento tempranamente generalmente consiguen desarrollar las habilidades comunicativas (a través del lenguaje hablado o de señas) tan bien como los demás niños.

    Existen varias alternativas de tratamiento que deberán ser evaluadas por los padres para decidir cuál es la mejor para su hijo, tendiendo en cuenta la edad, nivel de desarrollo, y complejidad de la pérdida de audición. Lo ideal es que un equipo multidisciplinario conformado por un otorrinolaringólogo, pediatra, fonoaudiólogo, etc. trabajen en conjunto con los padres a través de un plan personalizado que se ira modificando a medida que el niño vaya creciendo.

    Los bebés de alrededor de cuatro semanas de vida pueden utilizar aparatos auditivos, que amplifican el sonido posibilitando que los niños oigan y puedan desarrollar en consecuencia el lenguaje. Pero este dispositivo es más útil para algunos niños que para otros. Los que tienen pérdida auditiva severa es muy posible que no puedan escuchar ni siquiera con el aparato. Habitualmente se aconseja la utilización de ayuda auditiva colocada detrás del oído en los bebés por ser más segura y puede ser colocada fácilmente e irse ajustando a medida que crece.

    Los padres deberán decidir cuál será la forma de comunicación con su hijo si mediante el habla (va a necesitar aprender a escuchar y a leer los labios) o a través del lenguaje de señas (que también deberá aprender).
    La cirugía es la alternativa en casos de pérdida auditiva conductiva permanente a causa de deformaciones del oído externo o medio o por frecuentes infecciones en el oído o de pérdida auditiva sensorioneural severa o profunda. Consiste en la colocación, a través de una intervención quirúrgica, de un dispositivo en el oído interno de los niños menores de 1 año para estimular la audición.

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