El reto de la canela
Foto cortesía de youtube.com

Los adolescentes y jóvenes están constantemente en la búsqueda de nuevos desafíos y emociones que causen adrenalina y en este sentido se van haciendo populares ciertos juegos que pueden resultar un poco peligrosos. Ha pasado con el sexing, el juego de la asfixia, el eyeballing, entre otros.

El reto de la canela

La moda ahora es el reto de la canela. Un juego que consta en comer una cucharada de canela en polvo sin beber nada de agua o líquido en el menor tiempo posible. La gracia está en qué como resulta bastante difícil tragar ese polvo seco sin toser, la canela termina saliendo por la nariz y la boca cuando el joven se atraganta.

Los riesgos reto de la canela

Pero lo que para los adolescentes puede ser sólo un juego, puede tener serios riesgos para la salud. En el caso de la canela, el peligro es que irrita la boca, la garganta, puede llegar a provocar laceraciones, vómitos, ahogamiento e incluso daño pulmonar, según el Dr. Alvin C. Bronstein, del Centro de Envenenamiento y Drogas Rocky Mountain. Las fibras de celulosa contenidas en la canela en polvo, no se deshacen con facilidad y si entran en contacto con los pulmones pueden provocar daños irreversibles. El riesgo es aún mayor para las personas que sufren asma o problemas respiratorios.

A los riesgos ya descriptos se suma el de la inhalación de la canela, lo que puede dañar las vías respiratorias y aumentar el peligro de neumonía.

Según estadísticas de la Asociación Americana de los Centros de Control de Envenenamiento (AAPCC), la cifra de jóvenes afectados por este juego de moda viene en aumento. En 2011 solamente se registraron 51 casos y en 2012 139.

Según el Dr. Bronstein, Internet juega un papel fundamental en este incremento, ya que allí los adolescentes ven vídeos donde se muestra lo divertido del juego de la canela. Según el:

Tenemos que advertir a niños, adolescentes y también a los padres, que lo que parece un simple juego puede tener severas consecuencias

Es fundamental que los padres estén al tanto de estas nuevas modas que corren como reguero de pólvora en Internet y llegan a sus hijos, para hablar con ellos y prevenirlos sobre las posibles consecuencias. Es lógico que los jóvenes tentados y estimulados por sus pares y por la inconciencia y actitud desafiante propia de la adolescencia, se expongan a riesgos innecesarios. Sin embargo, desde el mundo adulto hay que transmitir el siguiente mensaje: Poner en peligro la salud y la propia vida no es un juego.

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