Regurgitación del bebé

La regurgitación es un proceso fisiológico, el mecanismo a través del cual el bebé expulsa el exceso de leche sin digerir. Ocurre cuando traga mucho aire al alimentarse o cuando come demás. No es lo mismo que vomitar, que es cuando la leche ya ha sido digerida y es una emisión más violenta de leche con olor ácido y aspecto parecido al requesón.

Este proceso se da por inmadurez fisiológica, la válvula que regula el paso de los alimentos del esófago al estómago aún no está madura. La regurgitación puede darse cuando el bebé eructa o babea.

Es muy frecuente en los bebés recién nacidos, el 90% lo padece y va disminuyendo a medida que el bebé crece, desapareciendo completamente antes de llegar al año. Generalmente, entre los 6 y los 9 meses cuando los bebés comienzan a ingerir sólidos y se alimentan sentados, las regurgitaciones desaparecen.

Cómo evitar la regurgitación:

  • Alimentar al bebé en posición recta
  • Cuando el bebé succiona con demasiado entusiasmo, para evitar que esto suceda y como consecuencia de ello posteriormente regurgite, hay que tratar de que no llegue con mucha hambre a la próxima toma
  • Mantener al bebé en posición vertical después de comer durante algunos minutos, para facilitar la expulsión del aire que ha ingerido durante la toma
  • Procurar que el bebé tome toda la leche de una mama antes de pasar a la otra, ya que la leche que toma al final es más espesa y no sube con tanta facilidad hacia el esófago
  • En caso de bebés alimentados con biberón, es importante revisar el tamaño del agujero del chupón, ya que si es demasiado grande saldrá mucha leche, lo cual hará que tome mucha cantidad demasiado rápido, favoreciendo la regurgitación
  • En algunos casos se recomienda alimentar al bebé con mayor frecuencia, pero dándole menos leche en cada toma
  • En caso de que el bebé regurgite con frecuencia, lo recomendable es elevar un poco el colchón de la cuna con una inclinación de unos 30º
  • No sacudir al bebé luego de que ha comido
  • En caso que el bebé regurgite continuamente, llore y se muestre molesto e irritable, consultar con el pediatra, ya que puede tratarse de reflujo gastroesofágico y puede ser necesaria la administración de algún fármaco
  • En los bebés que en los controles pediátricos demuestran estar aumentando bien de peso conforme a su edad, las regurgitaciones no son un problema. Sí lo pueden ser en aquellos casos en que son tan frecuentes que inciden de alguna manera con el peso del bebé
Puntaje: 
Sin votos aún