Espina bífida

La espina bífida es tipo de defecto del tubo neural, una anomalía congénita, es decir que ocurre antes de nacer y se caracteriza por el desarrollo incompleto del cerebro y las meninges, las cubiertas que protegen el cerebro y la médula espinal. En Estados Unidos afecta entre 1.500 y 2000 bebés de los nacidos anualmente, constituyendo asó el defecto del tubo neural más frecuente en el país.

Hay 4 tipos diferentes de espina bífida:

  • Oculta: Es el tipo más frecuente y más leve de espina bífida y se caracteriza por la malformación de una o más vértebras. Como su nombre lo indica la malformación está oculta, cubierta por una capa de piel, Esta forma de espina bífida, difícilmente causa síntomas o incapacidades
  • Defectos del tubo neural cerrado: Se trata de un grupo diverso de defectos espinales, caracterizados por una malformación de gasas, huesos o membranas en la columna vertebral. En algunos casos no hay síntomas o son pocos y en otros la malformación causa parálisis incompleta con disfunción intestinal y urinaria
  • Meningocele: En este tipo de espina bífida, las meninges sobresalen de la apertura de la columna y la malformación pude o no estar recubierta por una capa de piel. Hay casos en que los pacientes no presentan síntomas o muy pocos, mientras que en otros presentan similares a los del tubo neural cerrado
  • Mielomeningocele: Es la forma más grave de espina bífida y se caracteriza por la exposición de la médula espinal a través de la apertura espinal, lo que da como resultado la parálisis total o parcial de la parte inferior del cuerpo (de la columna para abajo).

Causas

La causa exacta de la Spina bífida se desconoce y se cree que entran en juego factores genéticos, ambientales y nutricionales. Se sabe que la carencia de ácido fólico en la dieta de la mujer embarazada, es un factor clave en la causa de esta anomalía congénita así como de otros defectos del tubo neural. Por ello, se insiste con la ingesta del ácido fólico durante el embarazo.

Síntomas de espina bífida

Los síntomas varían entre las personas y también dependiendo del tipo de espina bífida.

En la espina bífida oculta, no hay signos externos de la anomalía.

En los defectos del tubo neural cerrado, hay un hoyuelo pequeño, mechón de pelo anormal o marca de nacimiento sobre la piel en el lugar de la malformación.

El meningocele y mielomeningocele, en general se caracterizan por un saco lleno de líquido que sobresale en la espalda, de la columna vertebral. En el primer caso el saco puede estar recubierto por una capa de piel, en tanto que en el segundo, generalmente, está expuesto.

Complicaciones de la espina bífida

Las complicaciones de la espina bífida varían desde problemas físicos menores a incapacidades graves tanto físicas como mentales. La severidad está determinada por el tamaño y la ubicación de la malformación y si está recubierta por piel o no, que nervios están implicados, etc. En general todos los nervios localizados debajo de la malformación se encuentran afectados. Por lo cual cuando más alta en la espalda esté la malformación, mayor será la cantidad de daño nervioso y pérdida de la función muscular.

Además de la parálisis y pérdida de la sensación, otra complicación neurológica característica de la espina bífida, es la malformación de Chiari II. Esta es una rara afección (frecuente en niños con mielomeningocele), en la que el tallo cerebral y el cerebelo sobresale hacia abajo en el área del cuello o canal espinal. Puede llevar a la compresión de la médula espinal y causar síntomas que incluyen: Dificultades para tragar, alimentarse, respirar y rigidez en los brazos.

Hay casos en los que recién nacidos con mielomeningocele pueden contraer meningitis. Los niños con mielomeningocele e hidrocefalia, pueden tener dificultades de aprendizaje y atención, problemas de comprensión de la lectura y el lenguaje.

A medida que crecen los niños con espina bífida pueden presentar otros problemas que incluyen:

Diagnóstico

En general la espina bífida se diagnostica en el período prenatal. Pero puede haber casos leves que pasen desapercibidos hasta el nacimiento y los muy leves puede que nunca sean detectados.

Tratamiento

El tratamiento depende de la forma y gravedad de la anomalía. En general los niños con el tipo de espina bífida leve no requieren tratamiento, aunque hay casos en los que puede ser necesaria la cirugía al crecer.

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