La sexualidad y la educación en la adolescencia

Si bien la sexualidad forma parte de la vida del individuo desde que nace hasta que se muere, hay algunas etapas en las que se hace más manifiesta y la adolescencia es por excelencia el momento en que se comienzan a experimentar los primeros encuentros sexuales.

En ella aparecen los impulsos sexuales iniciales, directamente asociados a los cambios biológicos y hormonales, que despiertan en el adolescente la necesidad física de experimentar placer ya sea a través de la autoestimulación de su cuerpo o de la relación con el otro.

Este despertar sexual se da precisamente en un período de la vida de las personas en el que se espera de ellos buen desempeño escolar, puesto que la educación es su principal obligación. Y muchas veces estas primeras experiencias suelen distraer a los jóvenes y desenfocarlos de ese objetivo.

Sin embargo, un estudio reciente señala que pese a que siempre se creyó que las relaciones sexuales en la adolescencia interferían con el buen desempeño académico, se observó que cuando estas se dan en el contexto de una relación romántica y estable, lejos de perjudicarlo lo benefician.

Estudio realizado por sociólogos de las universidades de California y Minnesota

Dicho estudio fue realizado por los sociólogos Bill McCarthy de la Universidad de California y Eric Grodsky de la Universidad de Minnesota en Estados Unidos presentado en la American Sociological Association, en Atlanta y publicado online en AOL Health.

Los investigadores analizaron las calificaciones y pruebas del estudio nacional de adolescentes desde el año 1995 hasta la fecha, enfocándose básicamente en las siguientes medidas de educación: el rendimiento escolar, el promedio, el ausentismo, las suspensiones, expulsiones, abandono escolar y las perspectivas universitarias.

Los sociólogos encontraron que el rendimiento académico general de aquellos adolescentes que mantenían relaciones sexuales con una pareja estable en el marco de una relación de amor, era muy similar al de los que se abstenían del sexo.

En cambio, al comparar tanto el desempeño académico de estos, con el de los que mantenían encuentros sexuales casuales y ocasionales con distintas personas, se pudo apreciar que el de los últimos era peor. Es decir tenían calificaciones más bajas, problemas escolares, riesgo de ser suspendidos o expulsados, eran menos afines a la escuela y a acudir a la universidad.

Hasta esta investigación se solía considerar que los adolescentes que eran activos sexualmente estaban en mayor riesgo de tener un peor desempeño en la escuela. Pero gracias a los resultados, se sabe que el éxito escolar no se relaciona tanto con el sexo en sí mismo, sino más específicamente con la clase de relación que mantienen los jóvenes. Tanto es así que sospechan que la similitud entre el mejor rendimiento de aquellos que son inactivos sexualmente y el de los que mantienen relaciones amorosas estables, es que éstos últimos reciben apoyo y contención emocional de sus parejas lo que disminuye el estrés y las preocupaciones escolares.

En el marco de estos hallazgos, los investigadores señalan que para que los hijos adolescentes tengan un buen rendimiento y desempeño escolar, es preciso alentar y permitir las relaciones amorosas, los noviazgos, siempre dentro de un contexto de seguridad, o sea, hablándoles de sexualidad, de medidas de protección contra el embarazo no deseado y de las enfermedades de transmisión sexual. Ya que los efectos negativos sobre la escuela, generalmente, atribuidos a la sexualidad adolescente, se manifiestan en relaciones casuales y no en aquellas estables y románticas.

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