Juegos niños
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La modalidad del juego en el niño nos habla de cómo es éste, de su nivel intelectual o potencialidades, así como de su conflictiva interna.
Por un lado, podemos decir que cómo juega nos va a hablar o demostrar su capacidad intelectual. Y por otro, a qué juega, nos va a estar hablando de su dinámica afectiva o conflictiva.

  • Un niño organizado en su juego, que primero mira la caja de juguetes, los elige, los clasifica y luego arma el juego, nos va a hablar de un niño organizado, integrado, que logra una planificación de su juego
  • Un niño que no realiza estas etapas en el juego, nos demuestra una mayor desorganización de su personalidad y un nivel menos integrado intelectualmente

De todas formas, siempre hay que contextuar este tipo de interpretaciones, en el marco de una mirada que no estigmatice y que tome en cuenta varios aspectos antes de diagnosticar o ponerle un “cartel” al niño.

Cada niño arma sus juegos en consonancia a una modalidad propiamente personal. Cuando elabora sus estructuras lúdicas de juego, lo hace en base a su propia plasticidad, inflexibilidad, estereotipia o perseveración.

  • La plasticidad refiere a cómo se expresa plásticamente el niño y cómo hace patente su mundo interno por medio de diferentes tipos de actividades lúdicas. El niño en sus juegos, incluirá recursos plásticos que efectivizan su yo interior. Los niños que pueden expresarse plásticamente son niños saludables
  • La rigidez o inflexibilidad en el juego, puede ser síntoma de una enfermedad o patología en el niño. Esto se hace patente cuando el juego del infante es monótono, poco creativo y hasta poco adaptado a su edad y la sociabilidad que debería tener
  • Cuando se habla de juegos o movimientos repetitivos sin fin, automatizados, se habla de estereotipia y la perseveración. Una modalidad más enfermiza de recursos del yo, que se hace visible en una desunión con el mundo externo. Esta modalidad lúdica se presenta en niños psicóticos y con lesiones cerebrales
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