Los movimientos del bebe
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Para una mujer embarazada, sentir a su bebé moverse dentro de su vientre es una experiencia mágica, única e indescriptible en palabras. La felicidad que provoca saber que se es portadora de vida, es comparable con lo que se experimenta en el momento en que se recibe la noticia de que se está embarazada. A partir de que se percibe el primer movimiento, comienza una conexión muy fuerte entre la madre y el hijo. Si bien en las consultas prenatales, en las ecografías, etc., se ve al bebé y se escuchan sus latidos, nada de eso es tan real, tan palpable para la madre como el sentirlo dentro de ella.

El bebé empieza a moverse aproximadamente a partir de la séptima semana del embarazo (cuando desarrolla los patrones de movimiento). Sin embargo, estos movimientos no son perceptibles para la madre, que recién los sentirá entre las 18 y las 22 semanas (cuando el bebé al moverse entre en contacto con las paredes del útero y éstas con el abdomen de la madre).

El percibir antes los primeros movimientos del bebé, dependerá de si la madre es primeriza o experimentada. Las mujeres que ya han estado embarazadas, captan con más rapidez los movimientos.

Por un lado, porque ya saben de qué se trata y por otro, porque las paredes del útero se encuentran más distendidas. Hay quienes dicen también, que hay una diferencia entre las mujeres gorditas y las delgadas, ya que a las primeras el grosor de las paredes uterinas les dificultaría la percepción.

Los primeros movimientos son muy leves y por ello a la embarazada le cuesta identificarlos. Algunas los comparan con mariposas en movimiento, otras con pececitos nadando, con gases, etc. Además, su continuidad y vigor no es constante. Con el transcurso del embarazo, a medida que avancen las semanas (alrededor de la semana 28) estos se harán cada vez más fuertes, claros, definidos y regulares, y se podrán tomar como una señal palpable de que el bebé está bien.

Lo más frecuente, es que los movimientos del bebé se perciban con más facilidad cuando se está recostada y tranquila, muchas veces por la noche al acostarse (hay embarazadas que se quejan de que las pataditas de sus bebés les impiden dormir). También algunos bebés se mueven más luego de que la madre ingiere algo dulce.

Cuándo preocuparse

Una vez que el embarazo ha avanzado y la madre identifica con claridad los movimientos de su hijo y reconoce en qué momentos del día o en qué posiciones se mueve más, es importante que esté atenta ante el menor cambio. Si la actividad fetal deja de tener la frecuencia habitual, puede ser el indicio de que algo malo pasa y es fundamental avisar de inmediato al médico.

Contar los movimientos

Hay algunos médicos que recomiendan a las mujeres embarazadas contar los movimientos de su bebé a lo largo del día. En general, el bebé debería moverse al menos 10 veces en el correr de las 24 horas. Para esto se aconseja, recostarse cómodamente, siempre a la misma hora, después de comer o en el momento en que el bebé se mueve más y contar el número de veces que lo hace.

Cómo estimular los movimientos del bebé

Desde ya hace un bien tiempo se sabe que los bebés dentro del útero perciben bastante de lo que pasa en el exterior. Por ello, se recomienda a la mamá y al papá, interactuar con su futuro hijo. Todo estímulo externo puede provocar que el bebé se mueva, por lo que hablarle, cantarle, ponerle música, acariciarlo, etc., son buenas formas de comunicarse con él y estimularlo a que interactúe con sus padres. Cuando él responda con una de esas patadas que hagan visibles los movimientos en la panza (una patita muy marcada por ejemplo), será una clara repuesta y un orgullo para sus padres.

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