Reiki

La búsqueda del bienestar espiritual y energético ha sido "el dorado" perseguido por las sociedades desde épocas ancestrales. La creencia más que popular, que el equilibrio energético y la espiritualidad tienen una incidencia directa sobre nuestra salud física, hace de estas recientes terapias, la panacea para los grandes males del siglo XXI convulso, tenso e inestable en el que los ciclos propios de la evolución humana nos llevan a puntos extremos desde donde lo único que queda es aceptar y saltar hacia el nuevo comienzo, un salto que provoca temor y angustia que se traduce en problemas muy comunes donde la depresión, la ansiedad y el estrés derivan en afecciones físicas complejas y, en ocasiones, terminales.

El Reiki nació a comienzos del siglo XX introducido en la cultura occidental por la sabiduría espiritual de oriente, y su método está centrado en el desbloqueo energético de nuestros chakras y la renovación de nuestra energía, sanación y crecimiento en pos del equilibrio mental, físico y espiritual cuyos resultados no dejan lugar a dudas sobre su eficacia.

El Reiki es fácil de aprender y sencillo de aplicar y, a medida que vamos perfeccionando nuestro conocimiento sobre él, se produce paralelamente y de forma imperceptible un crecimiento espiritual que nos permite enfrentar la vida desde otra perspectiva.

El término en si mismo nos aporta una sensación de autocontrol que, sin ninguna duda, es reconfortante. Reiki está formado dos términos japoneses que significan Rei: Universal y Ki: Energía conformando lo que se conoce como energía vital universal

La manipulación de la energía, utilizada en muchas culturas y en muchas terapias, ha dado lugar al tai chi, la acupuntura y el yoga, perfilándose como sistemas de sanación natural con una amplia y extensa eficacia comprobada desde tiempos remotos en las culturas orientales.

La eficacia del Reiki radica en la creencia de que la energía es la fuente de poder del ser humano por lo que previo a convertirse en un sistema de sanación, el Reiki es una renovación interior, una limpieza y una purificación que transmuta nuestras energías, provocando un nuevo fluir energético limpio, puro y condicionado hacia lo que se persigue; el bienestar.

Otra de las virtudes del Reiki es que no es necesario aportar una creencia específica ya que, por sí mismo y de forma independiente a las creencias del individuo al que se aplica, la energía se renueva y vuelve a fluir aportando de forma inmediata un estado de relajación profunda y una sensación global de bienestar.

El Reiki se realiza poniendo las manos sobre los puntos energéticos de nuestro organismo con el objetivo de reactivar la circulación energética y canalizarla hacia lo que se pretende lograr.

Una doble vertiente a través de la cual los dolores se relajan debido a la reducción de la ansiedad y la tensión y se aprende a determinar qué es lo que está provocando el malestar. Sin ninguna duda el Reiki es un método que logra la sanación a través de la transmutación, por lo que sus efectos son, adicionalmente, pedagógicos y sostenidos en el tiempo.

La energía fluye

Durante las sesiones de Reiki el sanador no expone su energía, únicamente canaliza con sus manos la del receptor por lo que es beneficioso tanto para quien lo imparte como para quien lo recibe.

Las sesiones se llevan a cabo en un ambiente especialmente relajante en el que la música, el incienso y las velas aromáticas, aportan el escenario perfecto para rebajar los niveles de ansiedad y preparar al individuo para recibir el renacer de su energía.

Dentro de las sesiones se utilizan diversos símbolos de Reiki en relación con el objetivo perseguido, así existe el karuna Reiki que persigue como objetivo principal el alivio del sufrimiento de los demás. Es un Reiki completamente espiritual en el que el objetivo principal consiste en lograr la armonía de las personas a través del perdón y la consecución de la paz. Karuna es un término que viene del sánscrito y significa compasión, compasión en su más pura esencia y como sinónimo de perdón y liberación.

Desde siempre, el ser humano tiene la capacidad de auto sanar, sin embargo el propio proceso de evolución ha llevado al hombre a olvidarse de sus propias aptitudes y las señales que lanza su cuerpo.

La conexión con nuestro propio yo y la capacidad de mimetizarse con el universo ayudan a reencontrarnos con nuestros 21 gramos, lo que sin duda provoca efectos sanadores y curativos

Efectividad del Reiki

No es necesario poseer ningún don especial ni más acciones que ver el mundo con los ojos de la energía, siendo plenamente concientes que nuestro "yo" se conforma por lo que los demás creen que somos, lo que nosotros creemos que somos y lo que somos realmente. En cualquier terapia basada en la renovación de la energía, el objetivo principal es conocernos realmente y conectar con el tercer yo -aceptando lo que somos realmente- lo que permite avanzar hacia un mejor conocimiento donde se potencien las cualidades y se minimice la energía que destinamos en los aspectos negativos que inciden en nuestra salud, física, mental y espiritual.

Somos seres complejos, seres de luz, olvidamos con frecuencia que en nosotros confluyen muchos más elementos más que los tangibles y perceptibles. En nuestro organismo existen puntos energéticos que gobiernan nuestras emociones, acciones y funcionamiento físico de los órganos relacionados. La práctica del Reiki, los distintos niveles de espiritualidad, la correcta utilización de símbolos de canalización enérgica, nos ayudan a crecer espiritualmente y enfrentar la vida y su cotidianidad con una actitud carente de destrucción y castración de nuestras capacidades.

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