Niños con inteligencia superior

Todos los padres, secretamente, ven a sus hijos más inteligentes, avanzados o con capacidades superiores a la media. Siempre existe alguna actividad que el niño aprenda antes, le cueste menos o parezca que nació sabiendo. Sin embargo, a pesar de este secreto deseo oculto, lo cierto es que tener un hijo con una capacidad intelectual superior a la media, no es una ventaja, ni para los padres que se enfrentan una desorientación total, ni para los hijos que se saben diferentes de sus pares desde siempre.

Si alguna vez su hijo le ha lanzado señales que le han llevado a preguntarse si pudiera ser superdotado/a, debe tener presente que únicamente el especialista puede diagnosticarlo. Sin embargo existen ciertos aspectos coincidentes que le pueden servir de guía.

Características comunes

Los bebés poseen habilidades motoras sorprendentes, son capaces de manipular objetos y distinguir personas visualmente. Comienzan a caminar antes de los 15 meses de edad y la iniciación al lenguaje se realiza prontamente y con un amplio vocabulario. A partir de los 24 meses son capaces de memorizar un cuento y poseen un hábito de concentración muy particular. Como norma general los niños con un coeficiente intelectual superior a la media, tienen varias cualidades concordantes:

Sus ciclos de sueño son cortos, no tiene necesidad de dormir en exceso

Expresa su primera palabra antes del año y su primera frase antes de los dos años, entre los dos y los tres años mantiene una conversación y la recuerda posteriormente. A los tres años sabe contar hasta 10 y se aprende sin dificultad el abecedario, resuelve operaciones sencillas de suma y resta entre los 3 y los 5 años y pregunta constantemente el significado de palabras desconocidas.

Realiza sin dificultad preguntas que implican exploración en torno a los cinco años y tienen un gran nivel de creatividad.

Habitualmente son sensibles y comprometidos, se preocupan por el medio ambiente, la política, justicia y temas relacionados con la familia y los valores morales.

Cuentan con una gran energía vital y se adaptan sin muchas complicaciones a los cambios constantes.

Habitualmente, se sienten cómodos entre personas de mayor edad y, en ocasiones, tienen tendencias a la baja autoestima. El tiempo que pasa en el colegio no resulta excesivamente gratificante en tanto en cuanto se aburre mucho en las clases y le cuesta concentrarse.

Cuentan con un pensamiento productivo en lugar de reproductivo y las figuras autoritarias no les despiertan un excesivo respeto. Finalmente, son niños que resultan muy independientes y poco sociables.

Diagnostico y sistema educativo, claves del éxito

Cuando un niño tiene un coeficiente intelectual superior a la media, se dice que es superdotado. Un niño superdotado requiere un entorno que se adapte a sus necesidades intelectuales, un entorno en el que lo que tenga por delante suponga un reto en lugar de un hastío y un entorno en el que el aprendizaje y desarrollo se logren con esfuerzo.

La elección del colegio debe realizarse en colaboración con los profesionales preparados para la orientación. La evaluación del niño por parte de especialistas es fundamental, ya que será el instrumento que arroje los resultados necesarios para elaborar un “plan de acción” en relación a su desarrollo, no sólo emocional sino también intelectual y social.

A nivel educacional, es muy importante recordar que un niño superdotado requiere un entorno especial en el que los educadores estén preparados para evitar la inadaptación. La frustración constante, el sentimiento de aislamiento y la insatisfacción, son en muchas ocasiones resultado de un mal método educativo que marcan las pautas de lo que será ese niño en el futuro.

El papel de los padres

Los padres desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de un niño superdotado, son ellos quienes deberán estar en primera línea interactuando con especialistas y profesores para establecer un correcto desarrollo, principalmente en las primeras etapas.
La relación con el niño

Es importante que el niño sienta que lo que le “sucede” es extraordinario y maravilloso y que sienta la seguridad de que podrá enfrentarse a nuevos retos diariamente.

Hable constantemente con su hijo, preste atención a todas sus inquietudes y potencie aquellas que parecen interesarle más, organice sus salidas familiares a lugares que despierten más su atención que su aspecto lúdico, para un niño superdotado el aprendizaje es en si mismo, un tema lúdico.

Las actividades extraescolares suelen ser muy beneficiosas para este tipo de niños ya que les permite canalizar su exceso de energía.

El fracaso, un fantasma constante

Es muy habitual encontrarse niños superdotados que están desconectados. La incomprensión y el hastío se apoderan de ellos arrojando cuadros de fracaso escolar y mala conducta.

Los niños superdotados requieren una atención personalizada, un entorno activo intelectual y físicamente y una aceptación de su superioridad de forma sana.

Póngase en manos de un equipo especializado si tiene sospechas de que su hijo/a pudiera ser superdotado, ayúdele a triunfar y no permita que su vida se transforme en un fracaso permanente por una situación que, nació con él.

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