La armonia

Cuantas veces buscamos dentro de nosotros un momento en el que nuestra mente se aquiete y nos llegue al fin… un poco de paz. Son muchos los escenarios en los que el desequilibrio se apodera de nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra alma. Las crisis todas, económicas y personales, producen desequilibrios y cuando esto sucede, las tensiones se acumulan. En ocasiones son las mismas tensiones las que van modificando nuestra actitud frente a la cotidianeidad y los problemas incluso, los más habituales.

El cuerpo también necesita armonía

Hemos oído hablar de técnicas orientales, novedosas e innovadoras que, reactivan nuestra energía interior y la canalizan nuevamente, ordenando todos nuestros puntos de fuerza vital y haciendo que volvamos a caminar por el carril de la paz y el equilibrio.

Reiki, Feng Shui, Meditación, etc.… son técnicas que se centran en lograr el equilibrio mente-cuerpo-alma, tan importante para mantener una actitud positiva y no terminar las reservas energéticas, minimizadas por la tensión, el estrés y los problemas.

Los elementos

También, los elementos que nos rodean –el espacio de trabajo, nuestro dormitorio, el cuarto de baño… el hogar- son muy relevantes en la consecución de un estado armónico o equilibrado. Y resulta ciertamente complicado abstraerse por completo de las presiones si el entorno en el que nos desarrollamos no presenta un aspecto armónico y pacífico. No podemos olvidarnos tampoco que somos holísticos, esto significa que en nosotros cada parte es un todo, cuerpo, mente y alma, fusionados y, en ocasiones desequilibrados, pero transitando por la vida en una dicotomía de libertad y dependencia imposible de modificar.

La armonía y el equilibrio son la muestra intangible de la imperfección del ser humano. Todo desequilibrio pone de manifiesto la necesidad de búsqueda constante y crecimiento permanente en pos de crecimiento y, por ende, del equilibrio…la armonía.

El desequilibrio nos separa de nuestras posibilidades, de nuestras oportunidades y de nuestra capacidad de evolución. Las crisis en todos los planos se presentan para poner al individuo en la situación límite en la que se toque fondo para volver a remontar, para crecer, avanzar y evolucionar, en una nueva etapa en la que la armonía y el equilibrio marcarán las pautas del nuevo ser humano en el que nos convertimos tras todos los ciclos críticos que atravesamos.

Armonía, definitivamente hay que cultivarla

No existe ser humano perfecto, no existe una persona que no sienta dolores, ausencias, frustraciones y temores, todos nosotros estamos expuestos al desequilibrio, la depresión, la ansiedad, el estrés y todas esas afecciones en las que la mente nos lleva al fondo para que aprendamos a conocernos y sepamos encontrar la forma de…comenzar nuevamente.

La templanza, clave en el proceso

Una de las actitudes que debemos fomentar en nosotros mismos si queremos logar un estado armónico y equilibrado, es la templanza. La templanza es la capacidad del ser humano ocuparse en lugar de preocuparse, la potestad de decir qué actitud queremos adoptar frente a un problema y la libertad para ordenar a nuestra mente que se mantenga en orden, lúcida y desbloqueada.

Para adquirir la templanza, una de las mejores opciones es la conexión con el “yo”… un espacio de soledad, abstracción y… silencio en el que cada una de las partes que componen lo que somos se hablen y escuchen entre sí a fin de lograr un acuerdo consensuado sobre… buscar, voluntaria y activamente, un poco de paz a través de la armonía. Esto es la templanza y… una vez lograda, el estado de armonía llegará por si solo.

Dependerá de las personas, sus caracteres y sus experiencias de vida, el tiempo que se tarde en lograrlo. Pero la templanza y la armonía son, sin ninguna duda cualidades que se cultivan a través de la constancia.

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