niños perdidos en la playa

Se acerca el verano y con él la temporada estival en la que las familias aprovechan para vacacionar en las playas con los niños. Pero lamentablemente, no todo es alegría en estos lugares, ya que diariamente se registran casos de niños perdidos en la playa, causando momentos de gran angustia en primer lugar a ellos, en segundo, a la familia y por último a las demás personas que presencian dicha situación.

La mayoría de los casos de niños perdidos se dan, por razones obvias, en aquellas playas más concurridas donde es difícil ubicarse en medio de la gran cantidad de gente. En general, las edades oscilan entre los 2 y los 6 años. Comúnmente el extravío se resuelve pasados, aproximadamente, unos 30 minutos. Sin embargo, el mal momento hace que parezca una eternidad para todos.

Lo ideal es que nunca ocurrieran casos de niños perdidos en ningún sitio. Pero lo cierto es que ya sea por negligencia de los padres, distracción de los niños o ambas cosas, constantemente se registran. A tal punto, que en muchas playas se han implementado protocolos a seguir en consecuencia. Por ejemplo en algunas playas de España, en la entrada hay puestos de socorristas en los que se entregan pulseras identificadoras resistentes al agua (con nombre y teléfono de contacto del niño), lo cual facilita en caso de extravió, el rencuentro de este con sus padres. E incluso existen pulseras electrónicas con chip y códigos QR, apps, etc,, que facilitan la localización.

Consejos para reducir los riesgos de que el niño se pierda en la playa

  • Colocarse en un lugar en el que el niño tenga algún punto de referencia: por ejemplo, cerca de los guardavidas (socorristas), próximo a algún parador, rampa de acceso, duchas, etc. Llevar una sombrilla llamativa (colores fuertes, diseños característicos) que al niño le sea fácil identificar desde lejos.
  • No perder jamás contacto visual con el niño: un adulto siempre debe estar vigilándolo, sobre todo si está dentro del agua. Evitar distraerse con el móvil, un libro, el periódico o cualquier otro entretenimiento (aunque parezca obvio, son las causas más frecuentes de pérdida de contacto visual con los niños).
  • Vestir al niño con un bañador llamativo: esto es muy útil para que puede ser visible e identificable desde lejos.
  • Pactar de antemano un punto de encuentro en caso de pérdida: siempre es mejor prevenir. Por ello, nunca está demás armar un protocolo familiar en caso de extravío, pactando, por ejemplo, encontrarse en la casilla de los guardavidas.
  • Enseñarle todos sus datos de contacto: es importante que sepa su nombre completo y el de sus padres, teléfonos, dirección donde están alojándose, etc., todo aquello que permita a quien lo encuentre poder comunicarse con ellos.
  • Enseñarles a pedir ayuda: en caso de que el niño igual se pierda, pese a todas las medidas preventivas, es importante conversar con él previamente explicándole cómo debe actuar en consecuencia. Enseñarle a no alejarse del lugar, ya que eso dificultará el que sea encontrado y a pedir ayuda a alguna autoridad como guardavidas, policías, marineros, etc.

Qué hacer si el niño se ha perdido

  1. Quedarse en el lugar de la playa donde está la sombrilla: un familiar al menos debe quedarse en el lugar en el que se establecieron al llegar, con el fin de que, si el niño vuelve para allí, encuentre a alguien, mientras que los demás lo buscan por todos lados.
  2. Solicitar ayuda a las autoridades: guardavidas, marineros y demás personas de la playa. En algunos lugares, es común que todos los presentes comiencen a aplaudir, ya que eso significa que hay un niño perdido y las personas se ponen alerta buscando. En tanto los equipos de guardavidas y marineros tienen protocolos a seguir en estos casos.
  3. Buscar primero en el agua: aunque no estuviera en el agua la última vez que le vieron, siempre es el primer lugar donde hay que buscar. En dirección al oleaje, ya que el niño con frecuencia se deja llevar por la corriente sin darse cuenta, especialmente cuando están usando flotadores, tablas o colchonetas inflables.
  4. Buscar en dirección contraria del viento: el niño para disminuir la ansiedad que le produce estar perdido, generalmente, se coloca de frente al viento, para que la brisa de en su rostro y le calme la ansiedad.
  5. Ser contenedor en el rencuentro con el niño: una vez que el niño aparece abrazarlo, contenerle y demostrarle el cariño. No es recomendable rezongarle, ya que él ha sido, sin dudas el que la ha pasado peor. No hay que olvidar que es un niño y la responsabilidad sobre él es siempre de los adultos a cargo.
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