Tecnofobia femenina
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La tecnofobia femenina, es decir la resistencia de ciertas mujeres, sobre todo mayores, al uso de la tecnología es innegable. Surgen frases tales como “no sirvo”, la PC no me quiere”, “no me entiendo con ella”o “la tecnología es chino básico para mí”.

Sin embargo, tras un largo y arduo proceso de convencimiento, de educación en tecnología, de estrategias puestas en marcha, y diversos procesos, en algunos casos se logra convencer a esta mujer de que intente descifrar y descubrir por sus propios medios, los beneficios de la tecnología. En muchas ocasiones logran, para su beneplácito, descubrir que se les despliega un panorama impresionante de posibilidades.

La tecnofilia masculina ha sido expuesta durante décadas como icono único y valedero. Esta “eikasía” ha hecho que la mujer casi de modo natural, se vea desplazada y relegada a un plano invisible. Pero la tecnología moderna, ha hecho que nuevos empleos se generen y gracias a ésta, las mujeres se benefician más que los hombres y desempeñan sus labores sin descuidar otros quehaceres culturalmente asociados.

Actualmente es más frecuente, encontrar diseñadoras gráficas o desarrolladoras que desempeñan laboras extraordinarias.

Aunque no se ha ofrecido una estampa feminizada de la tecnología y lejos se está de que algo así suceda, la mujer ha ido ganando terreno a base de mucho esfuerzo, de mucha formación y sobre todo a la unión con otras mujeres que necesitan y son capaces de aprender idiomas informáticos y demás enseñanzas relacionadas para progresar y valerse por ellas mismas. No es una guerra sexista, ni se intenta con este avance demostrarle al hombre que se está al mismo nivel que él o por encima del mismo. Simplemente la mujer desea abarcar toda aquella posibilidad que se le presenta en el camino y no hay nada más desafiante para ella, que poder conseguir méritos en un campo virgen e inexplorado por su género.

Los estereotipos sexistas existen, pero se pueden atenuar, ya que a nadie le interesa perder un mercado tan atractivo y fructífero como el femenino:

  • Crear empatía: A todo aquel que venda un producto le interesa llegar de manera masiva y atrapar el mercado. La mujer no está al margen de esto. La tecnología doméstica es un ejemplo. Quien la maneja es ella y debe estar adaptada para un uso adecuado y perfilado hacia el sector femenino
  • La mujer debe adueñarse de la tecnología. Ciertos mandatos aseguran que los coches, los videojuegos y los ordenadores son cosa de varones. Ha llegado el momento de derribar el mito. La mujer debe ser conciente y tomar las herramientas que se le presentan, ya que tiene el mismo poder que el hombre para utilizarlas a su favor o en su despropósito
  • Adaptar el lenguaje tecnológico. No hay nada más aburrido que escuchar hablar en “idioma difícil”. La complejidad en el uso de las palabras no es sinónimo de conocimiento. Cuanto más sencillo sea el lenguaje, más beneficios se obtendrán y más interesada estará la mujer en participar de la tecnología
  • Alentar a las mujeres a que usen las nuevas tecnologías como algo habitual para el desarrollo de sus actividades y como entretenimiento
  • Instarlas a que participen de modo activo en foros, chats, blogs, donde puedan exhibir sus conocimientos, muchas veces invalorados. Sitios apropiados donde puedan diseñar, escribir, programar. Las alternativas son innumerables. El campo de acción, inmenso

No hay que olvidar que nos encontramos ante sociedades hipertecnificadas. Dejar afuera a un segmento tan importante como el femenino, sólo conllevará a cuantiosas pérdidas que a nadie conviene. Aunque más no sea por un propio interés, tener en cuenta estas sugerencias puede beneficiar a ambas partes.

Datos interesantes:

Según el estudio Flosspols de la Comisión Europea:

  • Sólo el 1 por ciento de los desarrolladores de software libre son mujeres, frente al 28 por ciento de presencia femenina en la programación de software propietario
  • El 20 por ciento de las mujeres estudian informática contra el 80 por ciento de varones que se inclinan por esa carrera universitaria
  • El Instituto Nacional de Estadística de España muestra que: Un 21 por ciento de mujeres se ha inscripto en la carrera de Informática
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