Niño caprichoso

Entre los 2 y los 5 años, generalmente, los niños se vuelven un tanto caprichosos con la comida, especialmente con las frutas y verduras. Y es el momento de actuar para cambiar sus hábitos e ir incorporando lenta y gradualmente todo tipo de éstas en su dieta.

La experta en nutrición, Ximena Jimenez, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética explica que es normal que los niños sean algo caprichosos con respecto a la comida:

especialmente los niños de edad pre-escolar son con frecuencia caprichosos y ´delicados´a la hora de comer. Son ´neofóbicos´, no quieren comer ninguna fruta ni vegetal nuevo

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Ir de compras con ellos a la frutería

Hacerlos participar en la elección y compra de las frutas y verduras, ayudará a involucrarlos y que se sientan más partícipes. Ello también puede extenderse al lavado y posterior cocción de frutas y verduras. Durante el proceso de preparación de una ensalada, por ejemplo, es decir mientras se pelan y cortan los vegetales, es un momento ideal para probar un trozo de zanahoria, un pedacito de tomate y así ir venciendo el no me gusta antes de probarlo.

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Ofrecer distintas opciones

Un estudio realizado por la Universidad estatal de Pennsylvania halló que los niños se sienten más cómodos a la hora de comer frutas y verduras si se les da a elegir entre varias opciones.

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Hacer de la cena un encuentro familia

Según un estudio británico, publicado en el Revista de Epidemiología y Salud de la Comunidad, los niños que tienen el hábito de cenar junto con su familia, tienden a respetar más la recomendación de la Organización Mundial de la Salud de comer 5 porciones de frutas y verduras diarias.

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Evitar hacer comidas especiales

Si se acostumbra al niño a que se le preparan comidas especiales porque no come lo mismo que los demás, será muy difícil después modificar estos hábitos. En caso de que se niegue a comer algo porque no le gusta, es mejor dejarlo sin comer, no le pasará nada porque una vez no coma, a que ceder a sus caprichos.

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No obligarlo a comer si no tiene ganas

Si el niño se mantiene firme e insistente en que no tiene ganas de comer o no tiene hambre, jamás obligarlo a hacerlo. Ya que con ello, podría comenzar a aborrecer esa comida y no es la idea.
Mantener siempre una rutina con la comida

Comer siempre a la misma hora ayuda a ordenar y establecer hábitos. Así se sabe que antes de las horas de comer no se debe comer nada, porque sino llegada la hora no se tendrá hambre. Para que la espera no se haga tan larga, en todo caso mientras la comida está pronta, se puede ofrecer algún jugo de frutas.

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Paciencia

La paciencia y perseverancia es la base para lidiar con los caprichos del niño a la hora de comer. Ellos necesitan probar varias veces el mismo alimento antes de incorporarlo del todo. Una buena estrategia para incluir un nuevo alimento en la dieta, es clocarlo junto con la comida preferida del niño.

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Hacer presentaciones divertidas

Comprar moldes con formas divertidas para cortar la fruta o preparar gelatinas y postres lácteos. Así con formas y presentaciones coloridas, es más probable que el niño se vea tentado a probar lo que se le ofrece.

La nutricionista Ximena Jimenez. Explica:

La mejor forma de que un niño crezca en forma saludable es brindarle una variedad de alimentos sanos. Así, de adulto, elegirán mejor los alimentos. Si a los niños se les ofrece comidas con mucho contenido de azúcar, grasa o sal, es probable que de adulto sigan comiendo del mismo modo

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