Inducción del parto

Es frecuente que en algunas mujeres, sobre todo las que van a ser madres por primera vez, lleguen a la fecha del parto sin ningún tipo de síntoma. El retraso del parto es algo bastante común y hasta la semana 42 está dentro de lo normal, pero pasada esa fecha es necesaria la inducción del parto, puesto que podría ser riesgoso para el bebé.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU, 1 de cada 5 nacimientos se da por parto inducido.

Causas de inducción del parto:

Si los riesgos de seguir con el embarazo son mayores que los de inducir el parto, el medico decidirá la inducción. Entre las causas más frecuentes están:

  • Rompimiento de la fuente sin que el trabajo de parto comience por sí solo. En tal caso se procede a la inducción del parto para reducir el riesgo de infección del útero y del bebé, salvo que se trate de un parto prematuro.
  • Retraso del parto: Si el embarazo llega a las 42 semanas y no hay señales de trabajo de parto, porque podrían surgir complicaciones como por ejemplo la ineficacia de la placenta para pasar nutrientes al bebé
  • Si la placenta no funciona correctamente, el bebé no se está desarrollando o creciendo como debería o hay poco líquido amniótico
  • Alguna enfermedad crónica o aguda como diabetes, hipertensión o alguna otra afección que pone en riesgo la salud del bebé
  • Preclampsia
  • Embarazo anterior en el que el bebé nació muerto

Entre las técnicas de inducción del parto están:

El método de inducción del parto va a depender del estado del cuello del útero. En caso que no haya comenzado a dilatarse o afinarse, se considera que aún no está maduro. En dicho caso se recurre a hormonas o métodos mecánicos para que el cuello del útero madure antes de la inducción.

Cuando el cuello del útero esté maduro y en caso que el parto no comience espontáneamente, se administra por vía intravenosa Pitocina, una forma sintética de la hormona oxitocina, que es producida naturalmente durante el parto.

Entre los métodos utilizados para madurar el cuello del útero e inducir el parto son:

  • Utilizar una sonda de Foley: Se introduce una sonda con un globo en el extremo sin inflar en el cuello del útero y posteriormente se infla con agua, lo que ejerce presión sobre el cuello uterino, estimulando así la liberación de prostaglandinas. Esto hace que el cuello del útero se abra y se ablande. Una vez que el cuello comience a dilatarse, el globo cae para afuera y se quita la sonda
  • Administrar prostaglandinas: Cuando el cuello del útero no está dilatado o afinado, se administra prostaglandinas que contribuye a la maduración del cuello y muchas veces estimulan las contracciones para desencadenar el parto
  • Romper membranas: Cuando el cuello del útero dilate al menos unos centímetros, el médico puede con un pequeño instrumento en forma de gancho, romper la fuente
  • Administrar Pitocina: Puede administrarse la hormona sintética Pitocina a través de una bomba de infusión intravenosa para incrementar las contracciones
  • Desprender las membranas: Cuando el cuello del útero está algo dilatado, pero no hay razones para la inducción, el médico puede separar manualmente la fuente de la parte baja del útero, introduciendo el dedo por el cuello uterino. Este procedimiento favorece la liberación de las prostaglandinas y ayuda a que el cuello madure y estimule las contracciones. Este procedimiento suelen realizarse generalmente durante la consulta; posteriormente el médico manda a la embarazada a su casa para esperar el inicio del trabajo de parto, el que se inicia en los siguientes días

Casos en los que no se debería inducir el parto:

  • Si los controles indican que el bebé necesita nacer inmediatamente o no puede tolerar las contracciones por lo que necesita nacer de inmediato
  • El bebé se encuentra en una posición no apta para el parto vaginal, por ejemplo de nalgas o en posición transversal, por lo cual no está en la posición como para que salga primero la cabeza
  • La madre presenta placenta previa
  • Varios antecedentes de cesárea o una cesárea previa con incisión uterina vertical u otra cirugía uterina
  • Hay una infección de herpes genital activa
  • Embarazo múltiple de tres o más bebé o gemelar en el que el primer bebé vine de nalgas
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